El círculo de quintas, por fin explicado
El círculo de quintas es un mapa de las doce tonalidades ordenadas de modo que cada paso en sentido horario sube una quinta justa. Parece un reloj y responde a tres preguntas eternas: ¿cuántos sostenidos o bemoles tiene esta tonalidad, qué acordes le pertenecen y hacia dónde puede ir la canción?
Cómo leer el círculo
Empieza en C (las 12 en punto): ni sostenidos ni bemoles. Cada paso horario añade un sostenido: G tiene uno, D dos, y así sucesivamente. Cada paso antihorario añade un bemol: F tiene uno, B♭ dos. El anillo interior muestra el relativo menor de cada tonalidad: la tonalidad menor con las mismas notas (do mayor ↔ la menor).
Los acordes de una tonalidad, de un vistazo
Toma cualquier tonalidad y coge a sus vecinas: ella misma, la anterior y la siguiente, más sus tres relativos menores. Para do mayor son C, F, G y Am, Dm, Em: seis de los siete acordes diatónicos y el 90 % del pop. Pruébalo en la guitarra: C → Am → F → G7 es la clásica progresión de los años 50.
Transportar sin dolor
¿La canción en sol te queda alta para cantar? Desliza todos los acordes el mismo número de pasos por el círculo. G → F son dos pasos antihorarios, así que D se convierte en C y Em en Dm. En las páginas de acordes puedes cambiar la tónica desde un desplegable y ver al instante las digitaciones de la nueva tonalidad; funciona igual para ukelele y cualquier otro instrumento.
Escucha el movimiento
Las quintas no son solo geometría: son la atracción más fuerte de la armonía. Un acorde dominante resuelve una quinta abajo (G7 → C) porque el oído lo espera. Entrena esa expectativa: la quinta justa es de los primeros intervalos de nuestro entrenamiento auditivo, y oírla con seguridad convierte el círculo en intuición en vez de memoria.