Cómo afinar una guitarra (sin pelearte con ella)

La afinación estándar de una guitarra de seis cuerdas es E2 A2 D3 G3 B3 E4 – de la cuerda más gruesa a la más fina, mi-la-re-sol-si-mi. Las letras son las notas; los números son las octavas, y importan más de lo que parece. Las dos cuerdas exteriores son mi, pero la fina suena dos octavas por encima de la gruesa. Si el afinador dice que la cuerda grave ya es mi y aun así suena mal, casi seguro te has equivocado de octava.
Los guitarristas numeran las cuerdas desde la fina: el mi agudo es la primera, el mi grave es la sexta. En cambio, los diagramas del mástil suelen dibujarse con la cuerda gruesa a la izquierda. Ese desajuste confunde más que cualquier otra parte de aprender a afinar, así que conviene resolverlo desde el principio.
Llega siempre a la nota desde abajo
Es el único hábito que separa a quien mantiene la guitarra afinada de quien la retoca cada diez minutos.
El clavijero es un tornillo sinfín, y todo engranaje tiene holgura. Al bajar la afinación dejas la cuerda apoyada en esa holgura, y el primer rasgueo fuerte la consume. Al subir, el mecanismo ya está cargado y la cuerda tira contra un engranaje tenso.
Hay una segunda razón. La cuerda no se desliza suavemente por la ranura de la cejuela: se agarra un poco y luego se suelta. Bajar la afinación deja la tensión desigual a lo largo de la cuerda, mayor detrás de la cejuela y menor sobre el diapasón. Unos acordes después se iguala, y eso lo oyes como una cuerda que se ha desafinado hacia abajo.
Así que si una cuerda está alta, no la bajes hasta el objetivo. Bájala claramente por debajo del objetivo, un semitono basta, y vuelve a subir. Siempre.
El flujo más rápido y fiable
- Abre el afinador de guitarra y permite el micrófono.
- Busca un sitio razonablemente silencioso. El detector busca una sola altura; una televisión encendida le ofrece varias.
- Toca la sexta cuerda cerca de la boca o de la pastilla: una nota limpia, no un rasgueo.
- Mira la aguja. Por debajo de cero está baja, tensa. Por encima está alta: afloja bastante por debajo del objetivo y vuelve a subir.
- Cuando la lectura entre en el margen de más menos cinco cents, pasa a la siguiente.
- Después de las seis cuerdas, vuelve y comprueba otra vez la sexta.
Ese último paso no es superstición. Subir seis cuerdas a su tensión añade unos cuarenta o cincuenta kilos de tiro sobre el mástil, y el mástil se flexa. La cuerda que afinaste primero se afinó con una tensión distinta a la de la última.
Si la guitarra estaba muy desafinada, cuenta con dar dos vueltas. Si estaba solo un poco, basta una pasada y la comprobación.
Qué significan los cents
Un cent es la centésima parte de un semitono. Una octava tiene mil doscientos.
Un oído entrenado empieza a notar la diferencia hacia los cinco cents en una nota sostenida, y hacia los dos o tres cuando suenan dos cuerdas juntas. Dentro de más menos cinco cents un acorde suena limpio. Por eso el afinador se pone verde ahí y no exige un cero exacto.
Perseguir el cero es esfuerzo perdido: la lectura se mueve mientras la nota se apaga, porque la cuerda está ligeramente alta en el primer instante y se asienta al decaer. Pulsa con fuerza moderada, deja pasar el ataque y lee la aguja un segundo después.
Por qué las cuerdas nuevas no aguantan
Las cuerdas recién puestas siguen estirándose uno o dos días, y el entorchado además se asienta contra el eje. No le pasa nada a tu guitarra.
Puedes comprimir eso en cinco minutos:
- Afina la cuerda a su nota.
- Písala en el traste doce y tira de ella suavemente hacia fuera, un centímetro, recorriendo toda su longitud.
- Vuelve a afinar: habrá bajado bastante.
- Repite dos o tres veces por cuerda, hasta que la caída sea pequeña.
Hazlo con la mano, sin forzar. Estás asentando el entorchado, no probando su resistencia.
Afinar de oído, y cuándo gana al afinador
Un afinador por micrófono necesita oír la cuerda. En una sala ruidosa, en un ensayo o en la calle lo va a pasar mal. Al oído eso le da igual.
El método clásico: pisa la sexta cuerda en el traste cinco y ajusta la quinta al aire con ella. Lo mismo en el traste cinco de la quinta para la cuarta al aire, y de la cuarta para la tercera. Luego la excepción: pisa la tercera en el traste cuatro para la segunda al aire, porque el intervalo entre esas dos cuerdas es una tercera mayor y no una cuarta. Después vuelve al traste cinco para la primera.
Lo que escuchas son los batidos: un uah-uah-uah lento que aparece cuando dos alturas casi iguales interfieren. Al acercarse los batidos se ralentizan, y en el momento en que coinciden desaparecen. Los batidos se distinguen mucho mejor que la altura en sí, y por eso el método funciona incluso para quien cree no tener oído.
El inconveniente es que el error se acumula por la cadena. Úsalo para dejarla tocable y luego contrasta con una referencia. Cada tarjeta de cuerda del afinador reproduce su tono de referencia, así que puedes afinar una cuerda con él y las demás de oído.
Cuando no hay manera de que aguante
Si la guitarra se va en cuestión de minutos y nada de lo anterior ayuda, la causa suele ser mecánica:
- La cejuela agarra. Tensas y la altura no sube de forma continua, sino a saltos, con un chasquido. La ranura está demasiado estrecha o seca. El primer auxilio habitual es un poco de grafito de lápiz en la ranura.
- Las cuerdas están viejas. Una cuerda oxidada y gastada suena falsa: deja de dar una serie armónica limpia, el afinador titubea y los acordes suenan agrios aunque la lectura sea perfecta.
- La cuerda está mal enrollada. Pocas vueltas en el eje y resbala; demasiadas y se montan unas sobre otras y se asientan poco a poco. El objetivo son dos o tres vueltas ordenadas.
- Han cambiado la temperatura y la humedad. Una guitarra que llega del frío necesita veinte minutos antes de que afinarla tenga sentido.
Afinación y entonación no son lo mismo
Una distinción que ahorra muchas afinaciones inútiles. Si las cuerdas al aire leen perfectas pero los acordes se agrian al subir por el mástil, la guitarra está afinada y mal entonada. La afinación es cosa de las cuerdas al aire; la entonación es si las notas pisadas siguen siendo correctas a lo largo del diapasón, y se ajusta en las selletas del puente, no en los clavijeros.
Prueba rápida: toca el armónico del traste doce y luego la nota pisada en ese mismo traste. Deberían leer igual. Si la pisada está alta, hay que alargar la cuerda; si está baja, acortarla. Eso es trabajo de ajuste, no de afinación.
Más allá de la afinación estándar
Cuando el estándar te sale solo, el instrumento se abre. Drop D solo mueve una cuerda y convierte los acordes de quinta en un dedo. Bajar medio tono alivia la tensión y encaja con muchos registros de voz. Afinaciones abiertas como Open G y DADGAD convierten las cuerdas al aire en un acorde y son la base del slide y de la música celta.
Si quieres ver qué hay, la referencia completa de afinaciones lista todas las de todos los instrumentos, con sus notas y nombres alternativos.
Versión corta
- El estándar es E2 A2 D3 G3 B3 E4, de gruesa a fina.
- Sube siempre hasta la nota, nunca bajes hasta ella.
- Más menos cinco cents ya es estar afinado. El cero no hace falta.
- Comprueba otra vez la sexta cuerda después de las otras cinco.
- Estira las cuerdas nuevas en vez de esperar.
- Aprende el método de los batidos para sitios ruidosos.
- Si aun así se va, mira la cejuela, las cuerdas y el enrollado, no el afinador.
Y cuando toque tocar, aquí tienes los acordes para guitarra en la afinación que hayas elegido.